Memorias del pago chico.
120 Páginas divididas en 16 capítulos.
Prólogo de la Profesora Aurora Venturini.
Ganador del Premio "PRESTIGIO" instituído por la propia autora del Prólogo.
El relato se refiere al nacimiento, desde épocas de los aborígenes, de la Ciudad de Chivilcoy en la que tendría decidida participación, como se relata, Domingo Faustino Sarmiento.
Desde la llegada de los colonizadores, pasando por la industria de los saladeros y los épicos viajes de las caravanas de carretas en busca de la preciada sal para aquella industria, y las historias tejidas a su alrededor; hasta los primeros pobladores. Pero es en este punto, donde Sarmiento como boletinero del Ejercito Grande de Urquiza, bajando del Paraná y surcando lo que sería San Nicolas, Pergamino, hasta llegar donde acampa el ejercito, en una pradera desértica en las cercanías a cierta distancia del Rio Salado, y en ese lugar es donde el sanjuanino, intentando dormir debajo de la carreta que contenía su pequeña imprenta donde imprimía el parte diario, sueña en ese preciso lugar, donde divisaba un pequeño montecito, inmerso en tierras prodigiosas, con una ciudad ideal, dentro de lo que la fantasía inmensa de su imaginación deseo para lo que con los años sería el Partido de Chivilcoy. De ahí su mencionado epitáfio "Hay que hacer cien Chivilcoy".
La historia de los argentinos vive el derrocamiento de Rosas en Caseros, que no es intención analizar en el presente relato.
Iniciado el proceso de la Organización Nacional, por ese tiempo, se iba constituyendo una aldea cuyos habitantes reclamaban tierras para labrar, sus pioneros como Federico Soarez, Calixto Calderón y Manuel Villarino entre otros destacados vecinos, un 22 de octubre de 1.854, clavan la pala que sería el símbolo, en el preciso lugar donde se eregiría el centro de la futura población.
Los Juan Sin Tierra, como se debieron llamar aquellos tresciento pobladores, reclaman en un valiente petitorio al gobernador Pastor Obligado, solicitando las tierras que se hallaban en poseción de veintiocho familias que usufructuaban el sudoroso trabajo de los labriegos.
El 22 de mayo de 1.854 estos libertarios campesinos se dirigen en igual sentido a la Honorable Sala de Representantes de la Provincia, que fue como un grito de rebelión contra el feudalismo.
Así se llega al año 1.857 cuando Sarmiento, siendo senador presenta en la Cámara un proyecto de venta de tierras públicas en el Partido de Chivilcoy, enajenando 100 leguas de campos fértiles en las márgenes del rio Salado que se especificaban.
Sarmiento debió desplegar toda su astucia parlamentaria para persuadir a un Senado conservador para lograr, luego de acalorados debates de hombres de la talla de Mitre, Alsina y Barros Pazos que se aprobara la ley en forma definitiva el 13 de octubre de 1.857. Esta podemos asegurar, fue la primer ley de reforma agraria que se instituyó y que con los años tanto se mencionara y no se concretara.
Sarmiento fue recibido en Chivilcoy con toda clase de agasajos, hizo largos viajes en los caminos polvorientos para llegar a este lugar tan preciado para él, pero el mas importante fue que, cuando habiendo sido elegido Presidente de la República y antes de asumir, viajaría a Chivilcoy en cuyo discurso les concedió a los chivilcoyanos su ambicioso plan de gobierno.
Paralelamente a estos acontecimientos la población fue creciendo, y se relatan hechos curiosos que simentaron la historia de esta pujante comarca , ya con pretensiones de ciudad
Hasta que llega el 11 de septiembre de 1.866 en que se inauguraría el tramo del ferrocarril de Mercedes a Chivilcoy. Día de júbilo para la naciente ciudad que junto a las paralelas del riel vendría un progreso inusitado en comparación a otras poblaciones. Este era el Ferrocarril del Oeste enteramente construído con recursos nacionales.
El crecimiento demográfico fue significativo y ya el área sembrada superaba las 17.000 hectáreas y el censo ganadero arrojaba las siguientes cifras: 1.550.000 cabezas, entre ganado, vacuno, lanares, porcinos y yeguarizos.
En materia de edificios escolares se registraban seis escuelas provinciales y tres privadas.
Esta historia concluye en el año 1.900 cuando ya la semilla estaba dando sus frutos y para concluirla, como gritarían en aquellos tiempos estentoreamente sus vecinos:
¡CHIVILCOY! ¡LEVÁNTATE Y ANDA!
miércoles, 6 de enero de 2010
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